2014-15 Season Buy Tickets

Synopsis

Il Trovatore

Part 1: The Duel
Spain is torn apart by Civil War. The commander of the Royalist Aragon troops, Count di Luna, is obsessed with Leonora, a young noblewoman in the queen’s service, who does not return his love. Outside the royal residence his soldiers keep watch at night. An unknown troubadour has been heard serenading Leonora and the jealous count is determined to capture and punish him. To keep his troops awake, the captain, Ferrando, recounts the terrible story of a gypsy woman who was burned at the stake years ago for bewitching the count’s infant brother (“Abbietta zingara”). The gypsy’s daughter then took revenge by kidnapping the boy and—so the story goes—throwing him into the flames where her mother had died. The charred skeleton of a baby was discovered there and di Luna’s father died of grief soon after. No trace was ever found of the daughter, but di Luna, always hoping that the remains might not have been his brother’s, has sworn to find her.

In the palace gardens Leonora confesses to her companion Inez that she is in love with a mysterious man she met before the outbreak of war. It is he who now returns as the troubadour to serenade her each night (“Tacea la notte placida”). After they have gone indoors, Count di Luna appears in the garden, driven nearly insane with desire for Leonora. As he approaches her door, the troubadour’s song is heard in the darkness. Leonora rushes out to greet him but is seized instead by di Luna. The troubadour appears and reveals his true identity; he is Manrico, leader of the partisan rebel forces. Furious, the count challenges him to fight to the death.

Part 2: The Gypsy
The duel has been fought, with Manrico overpowering the count. But, strangely, some instinct stopped him from striking the blow that would have killed his rival, and he let the count live. The war has raged on with the Royalist forces victorious in the last battle. Manrico has been badly wounded but his mother, the gypsy Azucena, has dragged him from the battlefield to a camp in the mountains and nursed him back to health.

Azucena is the woman di Luna has been looking for. Her life is scarred by the memory of her mother’s death and the terrible revenge she exacted (“Stride la vampa”). Manrico is determined to hear the whole truth and once the camp has moved on, she begins to tell him a horrific story. She stole the count’s infant son but the child she murdered was in fact her own (“Condotta ell’era in ceppi”). When Manrico demands to know who he truly is, Azucena is evasive; all that matters is the maternal love she has shown him all his life and that he does not fail in his oath to take revenge on the house of di Luna. A messenger arrives with news of Leonora. Believing Manrico has died in battle, and to escape the grasp of di Luna, she is entering a convent. Azucena pleads with Manrico to stay, but he resolves to go to her immediately. Azucena sets off on a journey of her own.

Di Luna plans to storm the walls of the convent with his troops and take Leonora by force (“Il balen del suo sorriso”). As Leonora prepares to take her vows, he tries to seize her, but is prevented by the attack of Manrico and his men. In the ensuing fight and confusion, the lovers escape (Finale: “E deggio e posso crederlo”).

Part 3: The Gypsy’s Son
Di Luna and his army are attacking the fortress where Manrico has taken refuge with Leonora. Ferrando drags in Azucena, who has been captured wandering near the camp. When she hears di Luna’s name, Azucena’s reactions arouse suspicion and Ferrando recognizes her as the murderer of the count’s brother. Azucena cries out to her son Manrico to rescue her and the count realizes that he has the means to flush his enemy out of the fortress. He orders his men to build a pyre and burn Azucena before the walls.

Inside the castle, Manrico and Leonora are preparing to be married. She is frightened; the battle with di Luna is imminent and Manrico’s forces are outnumbered. He assures her of his love, even in the face of death (“Ah sì, ben mio”). When news of Azucena’s capture reaches him, he summons his men and desperately prepares to attack (“Di quella pira”).

Part 4: The Execution
Manrico’s army has been defeated and he and Azucena are being held captive in di Luna’s castle. Leonora has escaped with Ruiz, Manrico’s lieutenant, and comes to the prison. She knows that he is condemned to death and prays for his salvation (“D’amor sull’ali rosee”). The troubador’s voice is heard from inside the castle. When di Luna appears and orders the execution of both Manrico and Azucena at sunrise, Leonora offers herself to the count in return for her lover’s life, but secretly takes a slow poison to cheat di Luna of his prize.

Inside the prison, Manrico tries to comfort Azucena, who is terrified by visions of the stake and the fire that await her. He lulls her with memories of their former freedom and happiness (Duet: “Ai nostri monti”). Leonora rushes in to tell Manrico that he is saved, urging him to escape. He understands what she has done and furiously denounces her, refusing di Luna’s mercy. But the poison is already taking effect. Leonora dies in his arms. Di Luna enters the cell in time to witness her death. He sends Manrico to his execution. Azucena cries out that her mother is avenged: di Luna has killed his own brother.

Synopsis

Il Trovatore

Parte 1: El Duelo

España está destrozada por una guerra civil. El Conde Di Luna, comandante de las tropas monárquicas de Aragón, está obsesionado con Leonora, una joven mujer noble a servicio de la reina; pero Leonora no le corresponde en sus sentimientos. Por la noche, los soldados del conde montan guardia en la residencia real. Un trovador misterioso ha estado llevándole serenata a Leonora y el conde está decidido a capturarlo y a castigarlo. Para mantener despierto a su pelotón, el capitán Ferrando narra la terrible historia de una gitana que fue quemada en la hoguera años atrás por hechizar al hermano pequeño del conde (“Abbietta zingara”). La hija de la gitana se vengó secuestrando al muchacho y, cuenta la historia, lo arrojó al fuego en el que murió su madre. El esqueleto calcinado de un infante fue descubierto en el lugar, y el padre del conde Di Luna murió de tristeza poco después. Jamás se han encontrado rastros de la hija de la gitana y Di Luna, creyendo en la posibilidad de que los restos mortales no hayan sido de su hermano, ha jurado encontrarla.

En los jardines del palacio, Leonora le confiesa a su acompañante Inez que está enamorada de un hombre misterioso al cual conoció antes del inicio de la guerra. Él es el trovador que ahora ha retornado para darle serenatas todas las noches (“Tacea la notte placida”). Después de que entran, el Conde Di Luna aparece en el jardín, enloquecido de deseo por Leonora. Cuando se aproxima a la puerta de ella, se escucha la canción del trovador en la oscuridad. Leonora corre para saludarlo, pero Di Luna la atrapa. El trovador sale y revela su verdadera identidad: es Manrico, el líder de las fuerzas rebeldes. Furioso, el conde lo desafía a luchar hasta la muerte.

Parte 2: La gitana

Se han batido a duelo y Manrico ha vencido al conde. Sin embargo, un extraño instinto le ha impedido dar la estocada final que habría matado a su rival, y ha dejado que el conde viva. La guerra continúa y las fuerzas monárquicas han salido victoriosas en la última batalla. Manrico ha sido herido gravemente, pero su madre, la gitana Azucena, lo ha salvado arrastrándolo desde el campo de batalla hacia un campamento en las montañas, y con sus cuidados él ha mejorado.

Azucena es la mujer que Di Luna está buscando. Su vida fue marcada por el recuerdo de la muerte de su madre y la terrible venganza que ella exigió (“Stride la vampa”). Manrico está listo para escuchar toda la verdad y, una vez que el campamento se ha mudado, ella le cuenta una historia horripilante: Ella se robó al hijo del conde, pero el niño que mató fue su propio hijo (“Condotta ell’era in ceppi”). Cuando Manrico exige saber quién es él, Azucena lo evade; todo lo que importa es el amor materno que ella le ha dado durante toda su vida y que él cumpla su juramento de vengarse contra la casa de Di Luna. Un mensajero llega con noticias de Leonora. Pensando que Manrico ha muerto en la batalla y para huir de las garras de di Luna, entrará en un convento. Azucena le implora a Manrico que se quede, pero él decide ir para con Leonora de inmediato. Azucena se embarca en su propia jornada.

Di Luna planea derribar las paredes del convento con sus tropas y llevarse a Leonora a la fuerza (“Il balen del suo sorriso”). Mientras Leonora se prepara para hacer sus votos, él intenta capturarla, pero el ataque de Manrico y sus hombres se lo impiden. En la confusión causada por la lucha, los amantes se escapan (Finale: “E deggio e posso crederlo”).

Parte 3: El hijo de la gitana

Di Luna y su ejército atacan el fuerte donde Manrico se ha refugiado con Leonora. Ferrando arrastra a Azucena hacia adentro, quien ha sido capturada merodeando cerca del campamento. Al escuchar el nombre de Di Luna, su reacción levanta sospechas y Ferrando la reconoce como la asesina del hermano del conde. Azucena grita para que su hijo Manrico la rescate y el conde tiene una idea para sacar a su enemigo del fuerte: ordena que sus hombres hagan una hoguera para quemar a Azucena ante las murallas.

Dentro del castillo, Manrico y Leonora están preparándose para casarse. Ella está asustada: la batalla con Di Luna es inminente y las fuerzas de Manrico tienen menor número. Él le asegura que la ama, aún frente a la muerte (“Ah sì, ben mio”). Cuando llega hasta él la noticia de la captura de Azucena, convoca a sus hombres y desesperadamente se prepara para atacar (“Di quella pira”).

Parte 4: La ejecución

El ejército de Manrico ha sido derrotado y él y Azucena son prisioneros en el castillo de Di Luna. Leonora ha escapado con Ruiz, el teniente de Manrico, y ha llegado hasta la prisión. Ella sabe que él está condenado a muerte y reza por su salvación (“D’amor sull’ali rosee”). Desde dentro del castillo, se escucha la voz del trovador. Cuando Di Luna ordena las ejecuciones de Manrico y de Azucena para el amanecer del próximo día, Leonora se le ofrece al conde como pago por la vida de su amado, pero secretamente toma un veneno de efecto lento para que Di Luna se quede sin su premio.

Dentro de la prisión, Azucena está amedrentada por las visiones de la estaca y de la hoguera que le aguardan y Manrico intenta consolarla. La tranquiliza recordando momentos pasados de felicidad y libertad (dúo: “Ai nostri monti”). Leonora llega rápidamente para decirle a Manrico que él ya está a salvo, urgiéndolo a escapar. Manrico comprende lo que ella ha hecho y la denuncia furioso, rechazando el perdón de Di Luna. Pero el veneno comienza a hacer su efecto y Leonora muere en sus brazos. Di Luna entra en la celda justo a tiempo y atestigua su muerte. Envía a Manrico para que lo ejecuten. Azucena grita que su madre ha sido vengada: Di Luna ha matado a su propio hermano.

Synopsis

Il Trovatore

Acte I : Le duel

L’Espagne est déchirée par la Guerre Civile. Le Comte di Luna, commandant des troupes royalistes d’Aragon, est obsédé par Leonora, une jeune courtisane au service de la reine, qui ne répond point à ses avances. La nuit, ses soldats montent la garde aux portes de la résidence royale. On a entendu un trouvère inconnu en train de chanter une sérénade à Leonora et le comte, jaloux, est bien décidé à le capturer et le punir. Afin de garder ses troupes en éveil, Ferrando, le capitaine, leur conte la terrible histoire de cette gitane qui périt au bûcher bien des années plus tôt pour avoir jeté un sort au jeune frère du comte ("Abbietta zingara"). La fille de la gitane s’est ensuite vengée en kidnappant le jeune garçon et, pour en croire l’histoire, le jeta au feu là-même où sa mère avait péri. Le cadavre calciné d’un bébé fut découvert et le père du comte mourut de chagrin peu après. On ne retrouva jamais la trace de la fille mais di Luna, qui a toujours l’espoir que les restes ne sont pas ceux de son frère, s’est juré de la retrouver.

Dans les jardins du palais, Leonora confie à sa compagne Ines qu’elle est amoureuse d’un mystérieux inconnu qu’elle a rencontré avant que la guerre n’éclate. C’est lui qui revient désormais chaque nuit sous les traits d’un troubadour pour lui chanter une sérénade ("Tacea la notte placida"). Après que les femmes aient rejoint leurs appartements, le Comte di Luna fait son apparition dans le jardin, éperdument fou de désir pour Leonora. Alors qu’il s’approche de la porte de sa chambre, le chant du troubadour se fait entendre dans l’obscurité. Leonora descend précipitamment pour se jeter dans ses bras mais se trouve nez à nez avec le Comte. Le trouvère apparaît alors et dévoile sa véritable identité ; il n’est autre que Manrico, chef des forces rebelles. Furieux, le comte le provoque dans un duel sans merci.

Acte II : La gitane

Le duel a eu lieu et Manrico a eu raison du Comte. Mais curieusement, son instinct a retenu son épée qui aurait pu porter le coup fatal à son rival et lui a laissé la vie sauve. La guerre continue de faire rage tandis que les forces royalistes remportent la dernière victoire. Manrico a été gravement blessé mais sa mère, la gitane Azucena l’a sauvé du champ de bataille pour le conduire vers un camp retranché dans la montagne où elle l’aide à reprendre des forces.

Azucena est la femme que recherche di Luna. Sa vie est marquée à tout jamais par le souvenir de la mort de sa mère et la terrible vengeance qui s’ensuivit ("Stride la vampa"). Manrico est bien décidé à connaître toute la vérité et alors que le campement poursuit sa marche, elle commence à lui raconter l’horrible histoire. Elle a bien volé l’enfant du comte mais celui qu’elle a tué par erreur était en fait son propre fils ("Condotta ell’era in ceppi"). Lorsque Manrico demande à connaître sa véritable identité, Azucena reste vague ; tout ce qui compte est l’amour maternel qu’elle lui a prodigué toute sa vie et la promesse de se venger de la famille de di Luna. Un messager apparaît alors, porteur de nouvelles de Leonora. Pensant que Manrico est mort sur le champ de bataille et afin d’échapper à l’emprise de di Luna, elle a pris le voile. Azucena supplie Manrico de rester mais il se résout à aller la retrouver sur le champ. Azucena part de son côté.

Di Luna a l’intention de s’attaquer avec ses troupes aux murs du couvent afin de prendre Leonora de force ("Il balen del suo sorriso"). Alors que Leonora s’apprête à faire vœu de piété, il tente de la saisir mais en est empêché par Manrico et ses hommes, Dans la bataille et la confusion qui s’ensuivent, les amants parviennent à s’échapper (Finale : "E deggio e posso crederlo").

Acte III : Le fils de la gitane

Di Luna et son armée prennent d’assaut la forteresse où Manrico et Leonora ont trouvé refuge. Ferrando a capturé Azucena qui errait près du camp. Lorsqu’elle entend le nom de di Luna, ses réactions éveillent les soupçons et Ferrando reconnaît en elle la meurtrière du frère du comte. Azucena appelle son fils Manrico à son secours et le comte réalise alors qu’il tient là un moyen de faire sortir son ennemi de la forteresse. Il ordonne à ses hommes d’élever un bûcher et de brûler Azucena devant les remparts.

A l’intérieur du château, Manrico et Leonora sont sur le point de se marier. Elle a peur ; la bataille avec di Luna est imminente et les forces de Manrico ne pourront faire face. Il lui promet amour éternel même en face de la mort ("Ah si, ben mio"). Lorsque la nouvelle de la capture d’Azucena parvient jusqu’à lui, il rassemble ses hommes et se prépare à attaquer ("Di quella pira").

Acte IV : L’exécution

L’armée de Manrico a été vaincue et celui-ci tout comme Azucena sont retenus prisonniers dans le château de di Luna. Leonora, elle, s’est échappée avec Ruiz, le lieutenant de Manrico et est parvenue à rejoindre la prison. Elle sait qu’il est condamné à mort et elle prie pour son salut ("D’amor sull’ali rosee"). La voix du trouvère se fait entendre à l’intérieur de château. Lorsque di Luna apparaît et ordonne l’exécution de Manrico et Azucena à l’aube, Leonora accepte de se donner au comte en échange de la vie sauve pour son amant mais avale en fait un poison à retardement afin de tromper di Luna et le priver de sa récompense.

A l’intérieur de la prison, Manrico tente de réconforter Azucena, horrifiée par la vision du bûcher et du feu qui va la consumer. Il la calme en évoquant le souvenir de leur liberté et leur bonheur d’antan (Duo : "Ai nostri monti"). Leonora se précipite pour dire à Manrico qu’il est sauvé, lui enjoignant de s’enfuir. Il comprend alors ce qu’elle a fait et la repousse furieusement, refusant la clémence de di Luna. Mais le poison fait déjà son effet. Leonora meurt dans ses bras. Di Luna pénètre dans la cellule juste à temps pour être témoin de sa mort. Il ordonne l’exécution de Manrico sur le champ. Azucena proclame alors que sa mère est vengée : di Luna vient de décapiter son propre frère.

Synopsis

Il Trovatore

Erster Akt – Das Duell
Spanien (Aragon und Biscaya) im frühen 15. Jahrhundert. Ein Bürgerkrieg ist zwischen dem Fürsten von Aragon und dem aufständischen Grafen von Urgel ausgebrochen. Im Schloss des Grafen di Luna, dem Anführer der aragonesischen Truppen, halten Soldaten nachts Wache. Ihr Kapitän Ferrando befiehlt ihnen besondere Wachsamkeit: Der Graf fürchtet, dass ein Troubadour, der im Garten gesehen worden ist, sein Rivale um die Liebe der Leonora, einer Hofdame der Fürstin von Aragon, sein könnte. Ferrando erzählt den Soldaten die Geschichte einer Zigeunerin, die vor Jahren auf dem Scheiterhaufen verbrannt wurde, weil sie angeblich den jüngeren Bruder des Grafen verhext habe („Abbinetta zingara“). Die Tochter der Zigeunerin rächte sich, indem sie den Jungen entführte und – angeblich – am selben Ort in die Flammen warf, wo auch ihre Mutter gestorben sei. Seitdem wurde nichts mehr von der Tochter gehört, aber di Luna hofft trotzdem, dass sein Bruder noch lebe.
Im Schlossgarten erzählt Leonora ihrem Dienstmädchen Inez von einem Ritter, den sie getroffen hat. Als der Krieg begann, verschwand er, und jetzt ist er als Troubadour zurückgekehrt und bringt ihr Ständchen („Tacea la notte placida“). Inez bittet sie, vorsichtig zu sein, aber Leonora erklärt, dass sie den Fremden liebe. Nachdem die Frauen wieder ins Schloss gegangen sind, erscheint der Graf di Luna. Gerade als er zu Leonoras Fenster hinaufklettern will, ertönt aus der Ferne der Gesang des Troubadours. Leonora eilt herbei, um ihn zu begrüßen. Als er sich als Manrico, Anführer der Rebellen, zu erkennen gibt, fordert der Graf ihn zu einem Duell.

Zweiter Akt – Die Zigeunerin
Manrico ist im Gefecht verwundet worden und wird nun für tot gehalten. In Wirklichkeit hat ihn seine Mutter, die Zigeunerin Azucena, gepflegt. In ihrem Lager singen die Zigeuner bei der Arbeit (Chor: „Vedi le fosche“), aber Azucena wird von Visionen der Hinrichtung ihrer Mutter geplagt. Manrico bittet sie, ihm die ganze Geschichte zu erzählen. Er ist schockiert, als Azucena, die von ihren Erinnerungen überwältigt ist, sagt, sie habe aus Versehen ihren eigenen Sohn ins Feuer geworfen („Condotta ell’era in ceppi“). Als Manrico verlagt, zu erfahren, wer er sei, versichert Azucena ihn ihrer Mutterliebe und hält ihn an, Rache zu schwören. Manrico erzählt ihr von seinem Duell mit di Luna: Als er die Gelegenheit hatte, den Grafen zu töten, befahl ihm eine fremde Stimme, es nicht zu tun. Ein Bote bringt die Nachricht, dass Leonora, die Manrico für tot hält, kurz davor ist, ins Kloster zu gehen. Azucena versucht ihn aufzuhalten, aber Manrico eilt davon.
Di Luna erscheint im Kloster, um Leonora zu entführen („Il balen del suo sorriso“). Als sie mit den Nonnen hereinkommt, versucht er sie zu ergreifen, wird aber vom unerwarteten Erscheinen Manricos abgelenkt. Im darauffolgenden Kampf nutzen die Liebenden die Verwirrung, um zu entfliehen (Finale: „E deggio e possi crederlo“).

Dritter Akt – Der Sohn der Zigeunerin
Di Luna und seine Armee bereiten den Angriff auf die Festung von Castellor vor, wohin Manrico Leonora gebracht hat. Ferrando bringt Azucena herein, die in der Nähe gefangengenommen wurde. Als di Luna seine Identität lüftet, verrät Azucena sich durch ihre Reaktion und Ferrando erkennt sie als die vermeintliche Mörderin des Bruders des Grafen. Di Luna befiehlt, dass sie auf dem Scheiterhaufen verbrannt werden solle. Azucena ruft nach Manrico, sie zu retten, und der Graf begreift, dass sie ihn zu seinem Feind führen wird.
In der Festung beteuert Manrico Leonora, dass ihre Liebe ihn unschlagbar machen werde („Ah sì, ben mio“). Gerade als sie heiraten wollen, erhält Manrico die Nachricht von Azucenas Gefangennahme und bevorstehender Hinrichtung. Er lässt seine Braut zurück, ruft seine Männer zusammen und eilt seiner Mutter zur Hilfe („Di quella pira“).

Vierter Akt – Die Hinrichtung
Manricos Angriff ist fehlgeschlagen, und er ist in di Lunas Schloss gefangen. Leonora besucht ihn und betet für seine Rettung („D’amor sull’ali rosee“). Mönche singen ein klagendes Miserere für die Seelen der Verurteilten, während aus dem Inneren des Gefängnisses Manricos Abschied von Leonora zu hören ist. Als di Luna erscheint, bietet Leonora, die wild entschlossen ist, Manrico zu retten, sich ihm an, um das Leben ihres Geliebten zu retten. Gleichzeitig jedoch nimmt sie heimlich Gift.
Im Kerker tröstet Manrico Azucena, die an ihr Zuhause in den Bergen denkt (Duett: „Ai nostri monti“). Leonora stürzt herein, um ihm zu sagen, dass er gerettet sei und fliehen solle. Er versteht, was sie getan hat, und verurteilt sie, aber das Gift beginnt bereits zu wirken. Leonora stirbt in seinen Armen. Di Luna, über den Verrat wutentbrannt, schickt Manrico zu seiner Hinrichtung. Azucena ruft aus, dass ihre Mutter damit gerächt sei: Di Luna hat seinen eigenen Bruder umgebracht.

Synopsis

Il Trovatore

Atto I - Il duello
Spagna (Aragona e Biscay), quindicesimo secolo. La Guerra civile è scoppiata tra il principe di Aragona e il Conte di Urgel. Al palazzo del conte di Luna, Ferrando, una vecchia guardia, racconta alle altre guardie della vecchia zingara che fu bruciata su un rogo per aver lanciato una maledizione sul fratello neonato del conte di Luna (“Abbietta zingara”). Per vendicarsi, la figlia della zingara ha rapito il bambino e lo ha lanciato nelle stesse fiamme. Rifiutandosi di credere alla morte del pargolo, il conte padre ha incaricato il figlio a trovare la figlia della zingara.
Nei giardini del palazzo, la dama Leonora aspetta una visita dal suo misterioso troubador. Racconta a Inez, la sua dama di compagnia, come ha incontrato il suo benamato durante un torneo e come lo ha incoronato vincitore dello stesso torneo (“Tacea la notte placida”). Ma poi, scoppiata la guerra civile, non lo ha rivisto per tanto tempo, finché una notte fu riapparso sotto al suo balcone. Arriva di Luna, preparato a serenare Leonora. Ma è interrotto da una voce distante, la voce di un troubador. Leonora va incontro al troubador, che rivela la sua identità a di Luna che lo sfida ad un duello.
Atto II – gli Zingari
Manrico è ferito in battaglia e creduto morto. Azucena si occupa di lui. Nel loro accampamento di montagna, un gruppo di zingari maneggiano martelli, esercitando il loro lavoro (Coro: “Vedi le fosche”). Si fermano per ascoltare la storia di Azucena, che racconta loro di aver visto una donna bruciare sul rovo. Gli zingari si disperdono e rimasta sola con Manrico, Azucena aggiunge un dettaglio alla sua storia: la donna sul rovo era sua madre, la nonna di Manrico. Per vendicarsi della morte della madre, Azucena aveva intenzione di buttare il figlio neonato del conte nelle stesse fiamme, ma accecata dal dolore, aveva sbagliato di bambino e buttato il suo proprio figlio nelle fiamme. Manrico è confuso: ma non è lui suo figlio? Azucena lo assicura di amarlo come un figlio. Poi gli chiede cosa lo ha prevenuto ad uccidere il Conte durante il duello. Manrico le risponde che una forza misteriosa aveva fermato la sua mano. Uno zingaro, Ruiz, annuncia loro che Leonora, convinta della morte di Manrico, sta per ritirarsi in un convento vicino. Manrico decide di andare a salvarla, nonostante le proteste di Azucena.
Nel cortile del convento, di Luna si presenta con i suoi soldati, pronto anche lui a salvare Leonora (“Il balen del suo sorriso”). Leonora appare, circondata dalle suore, e pronta a portare giuramento. Di Luna esce dal suo nascondiglio, seguito immediatamente da Manrico. Leonora è felicemente sorpresa. I soldati di Manrico respingono quelli di di Luna e Manrico sequestra la sua benamata (Finale: “E deggio e posso crederlo”).

Atto III – il figlio della zingara
Di Luna e le sue truppe piantano accampamento al di fuori delle mura di Castellor, determinati a riconquistarlo. I soldati sono pronti all’attacco, ma di Luna ricorda loro che Leonora è nel bastione con Manrico. Ferrando viene ad avvertirlo che una vecchia zingara è stata trovata nei paraggi. Si tratta di Azucena. Di Luna la interroga. Ferrando nota la somiglianza con la zingara bruciata sul rovo, e la accusa di aver ucciso il fratello neonato del conte. Di Luna la fa legare, nonostante questa neghi qualsiasi accusa. Quando Azucena grida il nome di Manrico, di Luna esulta del fatto di aver catturato la madre del suo nemico.
Dentro Castellor, Manrico e Leonora sono pronti per sposarsi (“Ah sì, ben mio”). Manrico giura il suo amore per Leonora. Ruiz interrompe le sue parole d’amore annunciandogli che di Luna ha catturato Azucena e che si appresta a bruciarla viva. Vedendo le fiamme del rogo nella lontanaza, Manrico raduna le sue truppe (“Di quella pira”).

Atto IV
Intorno alla torre di Aliaferia, Manrico si lamenta. È stato catturato. Condotta da Ruiz, Leonora spera di poter salvare il suo benamato. Gli manda il suo amore per confortarlo. Poi si sollevano i canti di Miserere dei Monaci e Leonora è disperata. Manrico le canta delle parole d’addio. Leonora giura di salvarlo o di morire con lui. Arriva il conte, che ammette di aver esagerato con i suoi atti, ma solo per amore per Leonora. Questa lo prega di rilasciare Manrico, e in cambio della sua libertà, offre se stessa. Di Luna accetta e ordina che Manrico sia rilasciato. Nel frattempo, Leonora ingoia un veleno nascosto nel suo anello.
Nella torre, Manrico tenta di riconfortare Azucena. Questa continua ad avere incubi del rogo. Entra Leonora che gli annuncia la sua libertà. Manrico capisce molto rapidamente che tipo di sacrificio Leonora ha dovuto fare, ma questa gli annuncia di aver preso un veleno e di stare morendo. Entra di Luna che vede una Leonora moribonda e capisce di esser stato truffato. Infuriato, ordina la decapitazione immediata di Manrico e trascina la vecchia Azucena alla finestra perché sia testimone della sentenza. Questa gli annuncia che Manrico non è altro che suo fratello e che finalmente la sua povera madre è stata vendicata.

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Il Trovatore

Parte 1: O Duelo

Espanha está dividida por uma guerra civil. O comandante das tropas monárquicas de Aragão, o Conde Di Luna, está obcecado com Leonora, uma nobre à serviço da rainha que não corresponde ao seu amor. Seus soldados mantem guarda da residência real durante a noite. Leonora foi serenada por um trovador misterioso e o conde está determinado a capturá-lo e castigá-lo. Para manter seu pelotão acordado, o capitão Ferrando narra a terrível história de uma cigana que foi queimada na fogueira anos atrás por enfeitiçar o irmão pequeno do conde (“Abbietta zingara”). A filha da cigana vingou-se sequestrando o garoto e, assim conta a história, atirando-o ao fogo onde sua mãe morreu. Um esqueleto carbonizado de um bebê foi descoberto no local e o pai do conde Di Luna morreu de tanta tristeza pouco tempo depois. Jamais se encontrou vestígio da filha da cigana e Di Luna, acreditando na possibilidade de que os restos mortais não tenham sido de seu irmão, jurou encontrá-la.

Nos jardins do palácio, Leonora confessa a sua acompanhante Inez que está apaixonada pelo homem misterioso que conheceu antes do início da guerra. É ele quem agora retorna como um trovador para cantar-lhe serenatas todas as noites (“Tacea la notte placida”). Depois de entrarem, o Conde Di Luna aparece no jardim, enlouquecido de desejo por Leonora. Quando ele se aproxima da porta dela, se escuta a canção do trovador na escuridão. Leonora corre para cumprimentá-lo, mas é agarrada por Di Luna. O trovador surge e revela sua verdadeira identidade; é Manrico, o líder das forças rebeldes. Furioso, o conde o desafia para que lutem até a morte.

Parte 2: O Cigano

O duelo foi travado, com Manrico esmagando o conde. Estranhamente, porém, um instinto o impediu de dar o golpe derradeiro que teria matado seu rival, e ele deixa o conde viver. A guerra continua sendo travada, com as forças monárquicas saindo vitoriosas na última batalha. Manrico foi gravemente ferido, mas sua mãe, a cigana Azucena, o salvou arrastando-o desde o campo de batalha para um acampamento nas montanhas, e cuidando dele até que ele melhorou.

Azucena é a mulher que Di Luna está procurando. Sua vida é marcada pela memória da morte de sua mãe e a terrível vingança que ela cometeu (“Stride la vampa”). Manrico está pronto para escutar toda a verdade e, uma vez que o acampamento começa a mover-se, ela lhe conta uma história horripilante. Ela roubou o filho do conde, mas a criança que matou foi seu próprio filho (“Condotta ell’era in ceppi”). Quando Manrico exige saber quem ele é, Azucena torna-se evasiva; tudo o que importa é o amor materno que ela lhe mostrou toda a sua vida e que ele cumpra seu juramento de vingar-se contra a casa de Di Luna. Um mensageiro chega com notícias de Leonora. Pensando que Manrico morreu na batalha e para fugir das garras de di Luna, ela entrará num convento. Azucena implora a Manrico que fique, mas ele decide ter com ela imediatamente. Azucena embarca em sua própria jornada.

Di Luna planejar derrubar as paredes do convento com suas tropas e levar Leonora à força (“Il balen del suo sorriso”). Enquanto Leonora se prepara para fazer seus votos, ele tenta agarrá-la, mas é impedido pelo ataque de Manrico e seus homens. Na confusão causada pela luta, os dois amantes escapam (Finale: “E deggio e posso crederlo”).

Parte 3: O Filho do Cigano

Di Luna e seu exército estão atacando a fortaleza onde Manrico refugiou-se com Leonora. Ferrando arrasta Azucena adentro, capturada vagueando perto do acampamento. Ao escutar o nome de Di Luna, sua reação levanta suspeitas e Ferrando a reconhece como a assassina do irmão do conde. Azucena grita para que seu filho Manrico a resgate e o conde tem uma idéa de como tirar seu inimigo da fortaleza. Ele ordena que seus homens façam uma fogueira para queimar Azucena perante as muralhas.

Dentro do castelo, Manrico e Leonora estão se preparando para casar. Ela está assustada: a batalha com Di Luna é iminente e as forças de Manrico estão em menor número. Ele a assegura de seu amor, mesmo em frente à morte (“Ah sì, ben mio”). Quando chega até ele a notícia da captura de Azucena, ele convoca seus homens e desesperadamente se prepara para atacar (“Di quella pira”).

Parte 4: A Execução

O exército de Manrico foi derrotado e ele e Azucena estão sendo mantidos em cativeiro no castelo de Di Luna. Leonora escapou com Ruiz, o tenente de Manrico, e chega até a prisão. Ela sabe que ele está condenado à morte e reza por sua salvação (“D’amor sull’ali rosee”). De dentro do castelo, se escuta a voz do trovador. Quando Di Luna aparece e ordena a execução de Manrico e Azucena ao nascer do sol, Leonora se oferece ao conde em troca da vida de seu amado, mas secretamente toma um veneno de efeito lento para burlar Di Luna de seu prêmio.

Dentro da prisão, Manrico tenta confortar Azucena que está amedrontada pelas visões da estaca e da fogueira que esperam por ela. Ele a acalma com as memórias passadas de felicidade e liberdade (dueto: “Ai nostri monti”). Leonora chega rapidamente para dizer a Manrico que ele está salvo, urgindo-o a escapar. Ele compreende o que ela fez e a condena enfaticamente, recusando o perdão de Di Luna. Mas o veneno começa a fazer efeito e Leonora morre em seus braços. Di Luna entra na cela a tempo de testemunhar a sua morte. Ele ordena a execução de Manrico. Azucena grita que sua mãe foi vingada: Di Luna matou seu próprio irmão.

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Il Trovatore

Акт I. Дуэль
Начало XV века, Испания (Арагония и Бискайя). Между принцем Арагонским и мятежным графом Ургельским разразилась гражданская война. В замке графа ди Луна, командующего войсками Арагонии, в ночном дозоре стоят солдаты. Их капитан Феррандо призывает солдат быть начеку: граф опасается, что трубадур, который был уже замечен в саду, может быть его соперником в любви к герцогине Леоноре, фрейлине принцессы Арагонской. Феррандо рассказывает солдатам историю о цыганке, которую много лет назад сожгли на костре за то, что она заколдовала младшего брата графа («Abbietta zingara»). Дочь этой цыганки отомстила тем, что похитила мальчика и, как говорится в легенде, бросила его в огонь на том самом месте, где сожгли ее мать. О дочери с тех пор никто не слыхал, но граф ди Луна надеется, что его брат жив.
Во дворцовом саду Леонора рассказывает своей служанке Инес о рыцаре, которого она повстречала. Он исчез, когда началась война, но сейчас вернулся как трубадур и поет ей серенады («Tacea la notte placida»). Инес советует ей быть осторожной, но Леонора заявляет, что любит незнакомца. После того как девушки возвращаются в замок, появляется граф ди Луна. Он уже почти готов забраться в окно Леоноры, но ту вдалеке слышится песня трубадура. Леонора спешит встретить его. Когда трубадур признается, что его зовут Манрико, и он предводитель мятежников, граф вызывает его на дуэль.

Акт II. Цыганка
Манрико на дуэли был тяжело ранен. Все считают, что он не выжил. На самом деле он жтв, и за ним ухаживает его мать, цыганка Азучена. В своем лагере цыгане поют за работой (хор «Vedi le fosche»), но Азучену преследуют видения казни ее матери. Манрико просите ее рассказать ему всю историю. Он потрясен, когда переполненная чувствами Азучена говорит ему, что по ошибке бросила в огонь своего собственного сына («Condotta ell’era in ceppi»). Манрико требует от Азучены сказать ему, кто он такой, но Азучена уверяет его в материнской любви и велит поклясться в мести. Манрико рассказывает о своей дуэли с графом ди Луна: он мог убить графа, но странный голос приказал ему не делать этого. Посыльный принес новости о том, Леонора, считая Манрико погибшим, решила уйти в монастырь. Азучена пытается остановить Манрико, но он убегает.
В монастырь приезжает граф ди Луна, чтобы похитить Леонору («Il balen del suo sorriso»). Когда она входит в сопровождении монашек, граф пытается схватить ее, но его останавливает внезапное появление Манрико. В возникшей суматохе влюбленным удается бежать (финал «E deggio e posso crederlo»).


Граф ди Луна и его войско готовятся атаковать крепость Кастелор, куда Манрико увез Леонору. Феррандо приводит Азучену, которую схватили неподалеку. Когда ди Луна говорит ей, кто он такой, реакция Азучены выдает ее, и Феррандо узнает в ней предполагаемую убийцу брата графа ди Луна. Ди Луна приказывает сжечь Азучену на костре. Азучена кричит, чтобы Манрико спас ее, и ди Луна понимает, что Азучена может привести графа к его врагу.
Внутри крепости Манрико уверяет Леонору, что ее любовь делает его неуязвимым («Ah sì, ben mio»). Леонора и Манрико готовятся к свадьбе, но в этот момент приходят известия о поимке Азучены и неминуемой казни. Оставив невесту, Манрико вместе со своими воинами бросается на спасение матери («Di quella pira»).

Акт IV. Казнь
Атака Манрико закончилась неудачей, и он стал пленником в замке графа ди Луна. Появляется Леонора. Она молится о спасении Манрико («D’amor sull’ali rosee»). Монахи поют траурную песню о душах обреченных, а Манрико в тюрьме прощается с Леонорой. Когда появляется ди Луна, Леонора решившая во что бы то ни стало спасти Манрико, предлагает графу свою жизнь в обмен на жизнь Манрико. При этом она тайно принимает яд.
В тюрьме Манрико успокаивает Азучену, которая вспоминает об их доме в горах (дуэт «Ai nostri monti»). Леонора спешит сообщить Манрико, что он спасен, и уговаривает его сбежать. Он понимает, что она сделала и отрекается от нее, но яд уже начал действовать. Леонора умирает у него на руках. Ди Луна, взбешенный тем, что его обманули отправляет Манрико на казнь. Азучена восклицает, что ее мать отомщена: граф ди Луна убил собственного брата.

Synopsis

Il Trovatore

『イル・トロヴァトーレ』

台本:サルヴァトーレ・カンマラーノ、レオーネ・エマヌエーレ・バルダーレ。原作はアントニオ・ガルシア・グティエレスの戯曲『吟遊詩人』。

初演:1853年1月19日、ローマ、アポロ劇場

第一幕 決闘

内乱によって引き裂かれたスペイン。アラゴン派の軍隊を率いるルーナ伯爵は、アラゴン公爵夫人付きの女官で美しい貴族の娘レオノーラに夢中だが、彼女は伯爵に興味がない。城の外で兵士たちが夜警に当たっている。見たことのない吟遊詩人がレオノーラに愛の歌を捧げているのが聞こえると、嫉妬深いルーナ伯爵はその男を捕えて処罰しようと考える。一方、隊長のフェルランドは、兵士たちの眠気覚ましにと、怖い話を語って聞かせる。何年も前のことだが、あるジプシーの女が、まだ赤ん坊だったルーナ伯爵の弟に魔法をかけた廉で、火あぶりの刑に処された("Abbietta zingara" 「卑しいジプシーの女が」)。するとその娘が復讐のために、伯爵の弟をさらって、母親が架けられた火刑台の炎の中に放り込んだのだという。灰の中から赤ん坊の遺骨が見つかり、ルーナ伯爵の父親は悲しみのあまり、それからほどなく他界した。ジプシーの娘の行方は知れないが、伯爵は、遺骨は別人のものかもしれないという望みを捨てず、いつか娘を見つけ出すと誓った。

城内の庭園では、レオノーラが侍女のイネズに、内戦が始まる前に出会った謎めいた男性に恋をしていると打ち明ける。その男性こそ夜毎セレナーデを歌いに来る吟遊詩人だった("Tacea la notte placida" 「おだやかな夜」)。ふたりが城の中に入ると、ルーナ伯爵が庭に現れる。伯爵はレオノーラを手に入れたくて頭がおかしくなりそうだった。彼女の部屋の扉に近づくと、暗闇の中から吟遊詩人の歌が聞こえる。レオノーラが彼のもとへ駆け寄ろうとすると、ルーナ伯爵が止める。吟遊詩人が現れて正体を明かす。名はマンリーコ、反対派パルチザンのリーダーだった。伯爵は激怒し、決闘を申し込む。

第二幕 ジプシー

決闘ではマンリーコが伯爵を圧倒した。しかし不思議な本能が働いてとどめを刺すことができず、彼は伯爵を見逃した。内乱は激しさを増し、先日の一戦ではアラゴン派が反対派を制した。マンリーコは重傷を負ったが、母親であるジプシーのアズチェーナが戦場から救い出して、山中の野営地で介抱した甲斐あって、再び健康を取り戻した。

アズチェーナこそルーナ伯爵が捜していた、処刑されたジプシーの娘だった。彼女の心は、母親の死とそのために行った復讐によって深く傷ついていた("Stride la vampa" 「炎は燃えて」)。マンリーコは、今日こそ母親から真実をすべて聞き出そうと心に決めていた。仲間が野営地を発つと、アズチェーナは恐ろしい話を語り始める。彼女は伯爵家の赤ん坊を盗んだが、殺したのは自分自身の赤ん坊だったと話す("Condotta ell’era in ceppi" 「母は足かせをはめられ連れて行かれた」)。マンリーコが、「それでは自分は誰なのか」と問い詰めると、アズチェーナは答えをはぐらかし、大切なのは私がお前にずっと母親として愛情を注いできたこと、そしてルーナ伯爵家への復讐の誓いを果たすことだけだ、と言い聞かせる。そこへ伝令が現れる。レオノーラは、マンリーコが先日の戦いで命を落としたものと思い、またルーナ伯爵の手から逃れるため、修道院へ入ることにしたという。引き止める母親を振り切って、マンリーコはレオノーラのもとへ向かった。アズチェーナもひとりで旅に出た。

ルーナ伯爵は力づくでレオノーラを取り戻そうと、修道院に突入する("Il balen del suo sorriso" 「あの人の微笑の輝きは」)。誓いの言葉を述べようとするレオノーラを奪い去ろうとするが、そこに現れたマンリーコと手下たちに阻まれる。戦いの混乱の中、レオノーラとマンリーコは逃げる(フィナーレ "E deggio e posso crederlo" 「まさか、こんなこと信じられない」)。

第三幕 ジプシーの息子

ルーナ伯爵とその軍勢が、マンリーコとレオノーラが逃げ込んだ城塞を攻撃している。フェルランド隊長が、野営地のそばをうろついていたアズチェーナを引き立ててきた。ルーナの名を聞くとアズチェーナの態度が変わるので、フェルランドは不審に思う。そして彼女が伯爵の弟を殺したジプシーであることに気づく。アズチェーナは、息子マンリーコに向かって助けを求めて叫ぶ。それを見たルーナ伯爵は敵を要塞からおびき出す妙案を思いつく。彼は、城塞の外に火刑台を作ってアズチェーナを火あぶりにするよう部下に命じる。

城内ではマンリーコとレオノーラが結婚式の準備をしている。レオノーラは不安だった。伯爵との戦いは刻一刻と近づいているし、敵の軍勢はこちらをはるかに凌いでいる。マンリーコはたとえ死に直面しても愛は変わらないと誓う("Ah sì, ben mio" 「ああ、そうだ、愛しい人よ」)。母アズチェーナが捕虜になったという知らせが届くと、マンリーコは部下を集め、不利を承知で出撃する("Di quella pira" 「恐ろしい炎が」)。

第四幕 処刑

マンリーコ勢は敗北し、親子ともにルーナ伯爵の城で拘束されている。レオノーラはマンリーコの副官ルイスとともにいったん逃げおおせたが、マンリーコの牢を訪ねて来る。恋人が処刑される運命にあることを知っているレオノーラは、神に救済を祈る("D'amor sull'ali rosee" 「バラ色の愛の翼に乗って」)。マンリーコの声が城の中から聞こえてくる。ルーナ伯爵が現れて、夜明けとともに親子を処刑するよう命令を下すと、レオノーラは、自分の身を差し出すから恋人の命を助けてほしいと申し出る。しかし伯爵に身を任せるつもりなど毛頭ない。レオノーラは効き目の遅い毒薬をこっそり服用する。

牢の中、火刑台と炎の幻覚におびえる母をマンリーコが慰める。自由で幸せだったかつての日々の思い出を語って聞かせるうち、母は眠りにつく(二重唱 "Ai nostri monti" 「私たちの山に」)。レオノーラがやって来て、見逃してくれることになったからすぐに逃げて、と言う。自分を救うためにレオノーラが払った代償に気づいたマンリーコは、激しく彼女を責め、ルーナの情けなど受けないと断る。次第に毒が回ってきて、レオノーラは彼の腕の中で息絶える。ルーナが牢に来て、レオノーラが息を引き取る瞬間を目撃すると、ただちにマンリーコの処刑を決行する。アズチェーナが叫ぶ。「とうとう母の仇を取った!」――ルーナは自分の弟を殺したのだ。